Los caminos que se
originaban en las poblaciones de Nombre de Dios y Portobelo (antes Fortuna), a
los cuales hay que agregar las del otro puerto atlántico, el de Chagres. Eran
el Camino Real (todo terrestre) y el Camino de Cruces (terrestre y fluvial).
Ellos estaban
llenos de peligrosos enemigos para las valerosas personas que por un motivo u
otro se atrevían a pasarlos, pero no parecía que estas le daban mayor
importancia a lo anterior.
El calor, las
torrenciales lluvias, las crecidas y desbordamiento de los ríos, los indígenas,
los esclavos fugitivos, los asaltantes, los mosquitos y las enfermedades que
trasmitían, otras peligrosas alimañas y reptiles, el tedio, a veces la
desorientación, las vestimentas, la mayor parte de las veces inadecuadas, en
fin que todo se transformaba en un reto más casi imposible de vencer.
¿Cuántos seres
humanos cavaron en cierta forma sus tumbas por allí?
Los ataques de los
piratas fueron otro desastroso factor que obligó a clausurar las rutas ya
establecidas y hasta de cambiar el camino por el extremo sur de la América, así
fuera más costoso y muchísimo más demorado.

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